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Jugadores menores

Lunes, 6 de Agosto, 2007 por Alberto Siles

En las últimas semanas los medios deportivos han informado respecto a la transferencia de varios jugadores jóvenes al exterior incluyendo un niño tan sólo 13 años.

El caso de Larrauri debe considerarse como una excepción por tratarse de un talento nato seguramente “diferente” y actualmente a esos jugadores es imposible retenerlos inclusive hasta los 18 años en nuestros países. Los casos de jugadores que emigran libremente apenas cumplidos los 18 años como el caso Baylón si representan un tema de profunda preocupación ya que parecería que todos aquellos que podrían considerarse “promocionables” van a debutar en el extranjero sin tocar campos peruanos en su club de origen.

Pero quién es el responsable.

Pues los primeros responsables son la globalización y la libertad de trabajo, dos temas que no van a cambiar, sino que más bien nos van a llevar a un futuro de mayor liberalidad. De hecho los reglamentos de FIFA y sus Asociaciones a nivel mundial han tenido que retroceder en todos los temas de proteccionismo de jugadores ante las denuncias laborales de libertad de trabajo siendo el caso emblemático y de mayor repercusión el caso Bossman.

En el caso de los menores de 18 años la FIFA simplemente prohíbe las transferencias internacionales y limita los contratos profesionales a 3 años. Sin embargo, deja por obligación una ventana abierta permitiendo las transferencias internacionales de niños cuyas familias hayan cambiado de país de residencia por razones ajenas al fútbol. Y en estos casos ‘súper vigila’ la situación del niño estrella.

Para el caso de jugadores mayores de 18 años el jugador es automáticamente libre al cumplir los 18 años de edad en caso no tenga un contrato profesional. Además como hemos dicho, en el caso del ex menor dicho contrato será de una duración máxima de 3 años a no ser que se revisen los términos del mismo al cumplir los 18 años.

Como resarcimiento la FIFA considera dos tipos de indemnizaciones: el Derecho de Formación y la Tasa de Solidaridad, para el club o los clubes que formaron a los jugadores, independientemente de si el jugador se fue en una transacción remunerada para el club o simplemente se fue sin dejar nada.

La Indemnización por Derecho de Formación es un pago único que se realiza si el jugador se va del club que lo formó antes de cumplir los 23 años y puede alcanzar montos de €60,000.- por año de formación si el jugador se va a un club europeo de primer nivel.

La Tasa de Solidaridad prevé el pago del 5% del valor de cada transferencia que realice el jugador durante la vigencia de su contrato a favor de los clubes que lo formaron.
Hay que mencionar que estas reglas son internacionales y bajo las mismas están los países africanos, europeos y nuestros amigos sudamericanos.

La formación de jugadores menores es una gran fuente de ingresos para los clubes argentinos, brasileros y hasta chilenos o colombianos a pesar de que de tanto en tanto se les “escapa” algún jugador, porque la organización de sus estructuras de menores tiene como objetivo la venta de los derechos sobre dichos jugadores, y por esta razón no extraña ver jugadores de 17 ó 18 años alternando en Primera División y en clubes de primer nivel, siempre rodeados de jugadores experimentados que den balance al equipo.

Y me pregunto, qué hace que un jugador que nunca debutó en el Perú haga que debute casi de inmediato en Europa aunque sea sólo alternando.

El hecho es que el objetivo de la mayoría de nuestros clubes profesionales está en el partido del domingo lo que conmina al técnico a lograr objetivos de muy corto plazo, obviamente bajo ese parámetro de medición, el técnico no va a arriesgar su cabeza probando niños.

Por otro lado está la famosa frase “el jugador peruano madura tarde” que no es más que la consecuencia de un inadecuado sistema de torneos de menores donde tres clubes se cansan de acaparar todos los títulos, lo que no es un mérito de dicho clubes sino una muestra de escaso nivel de competencia de dichos torneos.

El objetivo de la ADFP no es la politiquería o enviar cartas donde amenacen a gente como yo por no estar de acuerdo, sino el desarrollo de sus clubes a través de un torneo competitivo y atractivo tanto de mayores como de menores así como la promoción y reglamentación de acciones que confluyan en el mismo objetivo. En un mercado como el nuestro la venta de los derechos sobre nuestros jugadores es seguramente la opción de ingreso monetario para los clubes con mayor potencial y estamos en la obligación de promoverla a pesar de que las reglas de juego no son muy favorables para nuestros países.