Todavía hay esperanza
Sábado, 30 de Junio, 2007 por Alberto SilesDicen que cuando más arriba se está, más duele la caída. Y eso le pasó a Perú (y su afición), que de casi clasificado, hoy está casi eliminado.
Tras el inesperado triunfo ante Uruguay, nos creíamos los mejores, aunque desde aquí pedíamos mesura, y ahora que perdimos, seguro que muchos dirán que somos los peores, cosa que tampoco es así.
La noche de este sábado, que se presentaba bonito para celebrar, nos dio un baldazo de agua fría, tan igual como la lluvia que cayó durante casi todo el día en San Cristóbal.
Uribe mandó al campo de juego un esquema idéntico al que utilizó contra Uruguay, con la única diferencia que trató de cuidar más el balón en su propia cancha, esperando que el rival, necesitado de puntos, adelante sus líneas.
¿Acaso no se pensó que el rival puede estudiar el planteamiento previo y planificar un esquema para contrarrestar el mismo? Y eso fue justamente lo que hizo Páez, quien con inteligencia, sabiendo que Perú estaría con un esquema más defensivo (¡y tenemos tres delanteros de lujo!), e hizo que su equipo no busque el triunfo desde el pitazo inicial, sino todo lo contrario, prefirió que el cuadro nacional reaccione, para que de esa manera puedan abrirse los espacios e intentar marcar los goles.
En ese ínterin vino la infantil expulsión de Pedro García, quien no supo –a pesar de su experiencia- controlarse y dejó a la bicolor en inferioridad numérica. Ganarse una tarjeta roja en el medio campo es bien tonto, pero ganarse una tarjeta cuando ya el árbitro había cobrado a tu favor, es más tonto aún.
Con diez en la cancha, era lógica que el local abriera el juega y sometiera a su antojo al rival, sin embargo la selección nacional se dio maña para llegar al arco local, y tocar la puerta del gol hasta en dos ocasiones por intermedio de Paolo Guerrero (uno de ellos perdido de manera increíble).
Encima, las decisiones erradas del árbitro mexicano Archundia, que inclusive no cobró un claro penal contra Pizarro (quien finalmente salió de la cancha tras ser lesionado en dicha jugada), que inclinó la cancha para el local, hicieron que los jugadores del plantel equivocaran sus mirada, y en vez de ver el arco contrario, el punto fijo era el controvertido colegiado.
Al final, Alejandro Cichero protagonizó un hecho extra futbolístico al final del partido, que bien hubiese merecido una tarjeta roja para el defensor venezolano, por burlarse del rival abatido.
El martes, en Mérida, Perú se juega la vida ante Bolivia, a quien tiene que ganar sí o sí para lograr su esperada clasificación a la siguiente fase, sin tener que depender del próximo encuentro entre Venezuela y Uruguay.
Personalmente creo que la chance está intacta, creo que Perú debe aspirar a ser más ofensivo y explotar lo que mejor tiene: sus hombres de ataque, poniendo más adelantado a Jefferson, y sumando a Mariño entre los titulares.
Por: Kike Giles Torrejón, enviado especial a Venezuela